Diario de cuarentena: Míercoles 25 de marzo de 2020

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Pablo Ariza:

A veces ocurre. Me gusta inventarme entrevistas a personajes históricos. ¿Cómo empezaría una entrevista a Jesucristo? Yo le preguntaría por lo de su padre y lo que vino después. Es que anoche una amiga me preguntó por teléfono a quién entrevistaría. Y claro, tenía que contarlo. Al final, respondí Napoleón. Mi primera pregunta sería si sus tropas pasaron por Lekeitio. Para quedarme ya tranquilo. Jugar a imaginarse entrevistas puede ser un buen hábito en tiempos de cuarentena. ¿Ya se ha imaginado a quién entrevistaría si tuviera la oportunidad? Puedes hacértela a ti mismo, yo aún sigo descubriéndome cuando me entrevisto. Pruébenlo y me escriben. No se hagan preguntas sencillas, intenten buscar preguntas sin respuestas. Este diario no está escrito en horario búho, ¿lo notan? Mañana volvemos a la madrugada.

Karen Pinto:

«Estaba durmiendo, pero algo interrumpió mi sueño repentinamente y, de golpe, abrí los ojos en medio de la oscuridad de la noche. Escuchaba ruidos dentro de mi casa, se abrían puertas y cajones… ¡Alguien se acercaba a mi habitación por el pasillo! Paso a paso, sentía cómo la suela de los zapatos rozaban el piso, uno, dos, tres… Cada vez más cerca. Mi corazón empezó a palpitar a cien por hora…» Así comienza la historia de terror que viví hace cinco años. Se la he contado a Javi, Ohiane y Paula por videollamada. De los tres, Javi es el que se ha quedado más impactado, dice que mi historia –que me pone la piel de gallina–, le ha dado ‘vidilla’ durante estos días de confinamiento. Creo que todas las personas con las que él habla ya la saben también. Cual detective, cada vez que hablamos, lo primero que hace es contarme sus hipótesis para resolver el misterio. ¡Qué obstinado es! Simplemente, no le cabe en la cabeza el final. Me alegra haberle animado estos primeros días de confinamiento. Es recíproco. Él también me alegra mucho a mí. Un día de estos, quizá cuente la historia en este diario.

Cirilo Dávila:

Las gallinas del vecino han puesto su primer huevo. Van adaptándose al nuevo escenario. Ver cómo este joven, creo que alumno de la escuela agraria de Derio, se lo facilita es otro de los entretenimientos del día. Sobre la mesa de nuestra terraza, el roble que planté a la muerte de mi padre para recordarle cada día muestra sus primeras hojas. Tendré que podarlo el próximo invierno. A su lado, el olmo sale del ocaso que supone el invierno y presume de sus brotes dentellados. Es el bonsái que mimo. Va para 25 años.

El reloj de la naturaleza continúa así, fiel al calendario que marca cada cita con la primavera. Se despereza, sin que le quite el sueño la crisis que a nosotros nos desvela. La vida sigue, nos viene a decir. Imperturbable a coyunturas. Resulta balsámico pensar en ello estos días, en los que una sopa de cifras representa el menú diario y donde el postre nos sabe a vida o muerte. Tantos afectados, algunos curados y siempre demasiados fallecidos.

Por eso, oír a las gallinas cacarear desde el alba, ver a las primeras hormigas salir de su hormiguero, pese a la guerra que luego nos darán, y escuchar el zumbido de las abejas de flor en flor representan para mí estos días esos apuntes a pie de página que tiene el diario de la vida. Casi imperceptibles en el trajín diario, pero ahora, en estos momentos de ‘slow life’ , se antoja la tierra firme que siempre hemos conocido y, entre tanta variable, la más fiable.

Berta Pontes:

Valladolid. El día de hoy lo he pasado en la cocina. María, mi hermana, me ha descubierto una cuenta de Instagram de un tal Chefbosquet que hace recetas saludables y riquísimas. Y así nos han salido. La primera ha sido una musaka vegetal para comer. La segunda un bizcocho para poder desayunar mañana. La tercera unos crepes de avena con miel para merendar. La cuarta unos waffles (son como gofres pero de patata) con aguacate para cenar. Puede que nos hayamos motivado un poco pero ha merecido la pena, porque hemos comido genial y mis padres están encantados. Dicen que cocinemos todos los días, pero yo no soy mucho de mantenerme en las mismas actividades mucho tiempo, así que no sé cuánto me durará al motivación culinaria.

Esto me hace pensar que cuando una no tiene nada que hacer, la cabeza va a otra velocidad y tira de imaginación para realizar actividades que normalmente no realizarías. Eso me gusta y espero que lo que queda de cuarentena mi cerebro siga sorprendiéndome con ocurrencias e ideas nuevas.

¡Ah! También he desempolvado mi flauta travesera y recordado algunas canciones. Pero eso lo cuento mañana porque tengo previsto tocar y sacar alguna canción.

Gorka Seco:

Hoy he sacado uno de mis lados más musicales durante la mañana. En muchas ocasiones he admitido que la música es una de mis pasiones, y hoy me han entrado ganas de ‘crear’ un poquito. También le he dedicado algo de tiempo a la cocina. Hacía mucho que no me ponía a cocinar con algo más de detenimiento. Además, he podido dedicarle también algo de tiempo a la asignatura de Economía y ciertos tecnicismos que quiero resolver. Desde este humilde pero ambicioso canal, sigo pidiendo optimismo.

Ana Gil:

Las cifras pesan como una losa de hormigón. En España, a 25 de marzo, ya han muerto 3.434 personas. En la última jornada 738. Ha sido un día difícil. Hemos superado el número de fallecidos de China y ya somos el segundo país más afectado por esta crisis sanitaria. Ya lo advirtieron. Esta semana va a ser dura. Pero sigue siendo difícil ver cómo los números aumentan a una velocidad vertiginosa sin llegar todavía al pico. Casi 50.000 contagios. Y todos los que no estarán detectados.

Entre todo este pesimismo llega una buena noticia. A mi prima le han dado el alta. Después de 15 días, ha superado el coronavirus. Como los 5.367 curados que ya hay en todo el país. Un atisbo de esperanza que llegaba un día después de mi estreno en ‘Relatos en tiempos de pandemia’. Ella se ha emocionado con el texto. Yo ya he cumplido.

Pablo Sáenz:

Hoy he llamado a mi abuela. A la pobre le ha pillado todo esto sola en Benidorm. Sin Whatsapp ni videollamadas y lejos de la familia. Su único pasatiempo son las telenovelas de la televisión y una mascarilla que está cosiendo con «cuatro trapos».
Mi abuela, que suele pasar todos los inviernos en Benidorm, afronta una situación de crisis y alarma social sola por primera vez desde que murió mi abuelo. Hemos hablado de sus años en Rentería. Los únicos momentos de confinamiento que había vivido tenían lugar cada vez que aparecía la Kale Borroka con sus ‘barrikadas’. Entonces cerraban –por presión o miedo– el bar que regentaban y esperaban dentro a que las cosas se calmasen. Dice que sigue haciendo caso a lo que le solía decir mi abuelo: «Obedecer y esperar a que todo pase. Ya abriremos mañana cuando todo haya pasado».

Franklyn Amaya:

«Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal». Todos hemos hecho referencia a la ley de Murphy en algún momento. Es precisamente lo que me ha pasado al exportar un proyecto de vídeo que estuve trabajando en mi ordenador. Intenté hacerlo de la misma manera como en otras ocasiones, pero esta vez no ha resultado, por lo cual recurrí a hacerlo de otra manera, sabía que era probable que no funcionara y, en efecto, no funcionó, además de traerme otras consecuencias que no me esperaba. En resumen, la historia pudo tener un final feliz, después de pasar un rato de estrés al ver las cosas no resultaban como las tenían planeadas. Sin embargo, me sentí satisfecho por haber tenido una actividad que me mantuvo ocupado durante unas horas y que me hizo olvidar por un rato la situación difícil que estamos pasando en el país.

Laura Tambo:

Hoy más que nunca he amado mi profesión, porque en tiempos difíciles como los que corren, somos la mejor plataforma para contar las historias de esperanza y el amor más profundo por la vida. Que también existen. No solo las muertes y tragedias que, desgraciadamente, cada día aumentan en nuestro país.

Hoy he sentido que desde el otro lado de la pantalla, podía hacer mucho más que cumplir el confinamiento obligado de #quedartencasa. He dedicado prácticamente todo el día a la investigación y el desarrollo que conlleva una bonita historia (quizás para algunos no tanto. Al fin y al cabo sobre los gustos no hay nada escrito). Me ha echo sentir tan bien… que por un momento he olvidado que ya van trece. ¿Un nuevo renacer?. Parece que en los días de cuarentena también sale el sol, solo hay que saber por dónde.

Luis Ramírez:

No deja de asombrarme la manera en la que podemos conectar con otras personas a la distancia. Somos seres sociales, unos más que otros, necesitamos sentirnos parte de una comunidad, parte de algo. Me conmueve cuando alguien a quien tenía tiempo de no pensarlo me piensa a mí y regresa a mi cabeza, no solo como un recuerdo, sino como el presente. Aquel profesor de la Secundaria, aquel amigo de la adolescencia, aquel excompañero de trabajo. Tal vez son conversaciones aprendidas, un ‘estoy bien’ que responde a un ‘¿cómo has estado?’, un ‘cuídate’ que da paso a otro ‘cuídate vos también’, en medio una anécdota se cuela, una imagen fija en el pasado, y ahí se extinguieron las palabras, pero el sentimiento de que le importás a alguien y de que te importa alguien se queda. Si hay algo que se le puede agradecer a esta cuarentena es eso.

Iván Benito:

Según subo a casa de tirar la basura, noto a mi hermana con mala cara. Llego jadeando, porque tengo una peculiaridad. Bueno, tengo muchas, pero hoy solo os cuento una. Casi nunca utilizo el ascensor. Esperar me pone nervioso y me inquieta, así como estar dentro del mismo. Prefiero sentirme activo y subir por las escaleras, y eso, cuando vives en un décimo piso, el cuerpo lo nota. A lo que iba. Mi hermana me dice que Dani Rovira tiene cáncer. El 2020 no perdona a nadie. El malagueño es uno de los mejores humoristas de España. Si no le conocéis, os aburrís o estáis bajos de ánimo, ved sus monólogos. Con D de desde Italia empieza a haber buenas noticias y aquí mucha gente está realizando acciones maravillosas con el único fin de ayudar. Quedémonos con lo bueno.

Irene Echazarreta:

Logroño. Hoy no he podido evitar acordarme de ti. Bueno, creo que nadie de la casa ha podido evitarlo. Cualquier cosa que preparemos de alimento en la cocina sirve para terminar hablando de ti. Puede que porque una de las cosas que más te representa –y también que más gracia nos hace– es que no paras de comer. ¡Como si no te pusieran suficiente comida en la cuadra! Pero ya no solo eso. Si es que te llevemos el producto que te llevemos te lo comes. Te da igual. Ya sean alcachofas, azucarillos, las cáscaras del melón y la del plátano, los huesos de la manzana… te da lo mismo, será porque eres muy agradecida. Y me alegro.

Mikel Huerta:

Santurtzi. Oficialmente ya tengo una lista de palabras que odio. A ver si adivináis cuáles son. Son 3 las palabras que la conforman. Son 3 palabras con las que los medios de comunicación, las redes sociales y el mundo en general nos inundan cada día, cada minuto y cada segundo. Tres palabras necesarias pero que todavía existe algún incauto que se las toma ‘a la torera’. Tres palabras que son un imperativo, una preposición y un complemento circunstancial de lugar. Tres palabras con una carga emocional cada vez más grande. Tres palabras que al principio animaban, pero tres palabras que ya cada vez que las escucho me revuelven el estómago y me recuerdan cada instante la situación tan surrealista en la que vivimos. Tres palabras que tras once días (o ya no sé ni los que llevamos) resuenan con fuerza como si de un infinito eco se tratara. Tres palabras como ya he dicho necesarias, con un objetivo común que, sin duda, hay que cumplir en favor de todos. Pero como se suele decir, algo en exceso termina cansando. Quizás sea eso, que ya estoy cansado. ¿Las adivináis? Mañana os revelo las respuestas.

Por lo demás la salud acompaña. Que es lo importante. Y Santurtzi, pues bueno, como recogería un buen guión cinematográfico sobre un futuro apocalíptico. De verdad que salir a la calle da ‘yuyu’. Día 11 y seguimos, sin prisa, que esto va a durar. ¡Mucho ánimo a todos!

Fernando González:

Estamos a nada de cumplir dos semanas en confinamiento total y se me han pasado relativamente rápido. Es curioso, porque muchas personas lo han sufrido bastante y en mi caso lo llevo bien, a secas.
Del día poco que contar, le he dado una segunda oportunidad a los Peaky Blinders, una serie de mafiosos ingleses y bueno ya les contaré si me convenció en esta ocasión.

He comenzado un nuevo libro, es Daniel Defoe con ‘Diario del año de la peste ’. Ya veremos a ver qué tal está este libro.
Fue cumpleaños de mi hermano, el pequeño de la familia y tocó felicitarlo a distancia. Es complicado cuando hablas con tu familia y sabes que no los verás en un muy largo rato. Y pues a mi hermano le ha tocado festejar con las dos perras y con mi padre; el festejo con sus amigos ya llegará, cargado con unas botellas de Bacardi.

Oihane Irazu:

Bilbao centro, Begoña. (Esta especificación va por Javi y su idea de que Begoña no es el centro de Bilbao). Día 11. Llevo unos días amargada, pero hoy me he despertado bastante positiva. Tanto, que he podido sentarme delante del portátil a hacer lo del INE –bien sabe Pedro que me fascina, se lo decía mucho en clase–. Las videollamadas de ayer –casi a todas horas con Mikel y a la noche con Javi, Paulita y Karen– creo que me han levantado el ánimo. También, me está empezando a salir la canción que llevo días practicando en el piano.

Pero lo que más me motiva es pensar en todo lo que pasará después de esto. Los viajes, las escapadas, el fútbol, San Mamés, LA VICTORIA copera frente a la Real, ir a cenar fuera, tomar algo en una terracita al sol, dejar de echar de menos, hacer las prácticas y seguir trabajando en el periódico –que por primera vez puedo decir que trabajo de periodista, dato por el que el 2020 se está salvando de ser el peor año de la historia por el momento–.

Y hoy es el 34 aniversario de la mejor radio que existe para mí. ZORIONAK en mayúsculas a Radio Nervión. Allí empezó mi andadura en esta profesión nada más terminar mi primer año de carrera (2016), un verano en el que descubrí la pasión por la radio y sobre todo por los informativos. Entraba en directo en cada boletín, grababa la agenda deportiva del fin de semana, confiaban mucho en mí y estaba tan bien… que en tercero de carrera decidí hacer el curso online para repetir la experiencia. Seis meses que se me hicieron cortos. Ojalá algún día disfrute tanto trabajando como lo disfruté allí con el equipo humano tan maravilloso que forman tanto Eva, como Moni, Jon, Edu… y muchos más. ZORIONAK.

Alba Rodríguez:

Deusto. Cosas que vamos sabiendo gracias a este dramático experimento social: que vivíamos un inmenso castillo de naipes; que teníamos abuelos y abuelas a los que nunca íbamos a ver y a los que ahora echamos mucho de menos; que teníamos vecinos y que, hartos de mirar todo el día para nuestro propio ombligo, salimos a ventanas y balcones a verles las caras un poco todos los días, justo a las ocho, aprobando o rechazando con aplausos o caceroladas lo que nos gusta o disgusta de la gestión de esta crisis. Ojalá cuando nos liberen sigamos siendotan políticos, tan comprometidos con el bien común y tan concienciados. Pero no lo tengo yo muy claro…

Por otro lado, resulta que una conocida plataforma de porno online ha hecho gratuito su servicio premium para hacer más llevadero el confinamiento. Sin que se sepa muy bien qué es el ‘porno premium’, lo cierto es que el consumo de los confinados se disparó un 57% en Italia, un 38,2% en Francia y, ojo, un 61,3% más en España. Con todo, ese no es el dato interesante. Lo que me parece que sería interesante estudiar son los cambios horarios en el consumo del porno. Porque ahora, justo a las tres de la madrugada, se produce un súbito repunte del 31,5% en el consumo. Espero que, por lo menos, no salgan también todos al balcón.

Paula Soroeta:

El estar en casa ya se ha vuelto para mí, además de una obligación, una rutina. La verdad es que de momento, salvo situaciones aisladas, lo llevo bastante bien. Pensé que me iba a costar más. Lo que sí que llevo mal es la incertidumbre. ¿Qué pasará con el Máster? ¿Y las prácticas?. Ojalá tener la respuesta a estas preguntas.

Ayer Laura nos recomendó dos series. Una ‘Sé quién eres’, la cual acabé ayer con mis padres. Hacía tiempo que no nos enganchábamos tanto a una. Y hablando de series, estos días estoy volviendo a mi infancia, y es que llevo varios días enganchada a ‘Zack y Cody todos a bordo’, una mítica serie de Disney Channel de la que estoy segura se acordarán todos mis compañeros. Qué tiempos aquellos.

Javier Cuesta:

Otro más. Ya está. Otro día más.

Estoy bloqueado, sin inspiración. Definitivamente me he acostumbrado a mi nueva rutina y ahora deambulo por ella medio sonámbulo. He empezado a olvidar en qué día me encuentro. Todos parecen iguales. El día de la marmota, que no para de empezar una y otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra. Once en total, de momento.
Mañana comienza –otra vez– un nuevo día que será exactamente igual al anterior. Aunque, siendo justos, menos en una cosa, que queda un día menos para salir.

Otro menos.

Pedro Ontoso:

Esta mañana me he llevado una alegría porque una flores muy exóticas que tengo en mi pequeño jardín se han abierto a la vida tras su letargo invernal. Su nombre científico es Strelitzia reginae, pero todo el mundo las conoce como aves del paraíso por su forma de pájaros. Tiene unos colores muy llamativos, con seis pétalos, tres azules y tres anaranjados. Las compramos en una escapada a Almería, donde me solía perder en las playas de Vera y del Cabo de Gata en los años duros. Las plantas han resistido pese a los fuertes vientos que soplan por aquí.

Otra sorpresa. Mi mujer ha decidido hoy hacer pan, en una combinación de la thermomix y el horno, y la experiencia ha sido todo un éxito. Una hogaza que parece de pueblo. Como siga la cuarentena planto tomates y pimientos. Mientras mi chica trastea, me llama mi primo del alma, Txema, que está en la embajada de Moscú. Ellos pueden salir a la calle. Putin ha confinado a los mayores de 65 años, me dice. El pueblo ruso, con los años austeros en el recuerdo, también ha arrasado las tiendas. Incluso han acabado con el papel higiénico. Pero ya me han explicado mis alumnos del Máster cómo funciona ese mecanismo en la conducta humana.

A las ocho de la tarde he salido a la ventana a aplaudir. Vivo en una zona un poco apartada, en Santa María de Getxo, pero se oían los aplausos y sirenas de Algorta como si estuviéramos allí. Me ha recordado a las noches de verano cuando salgo a ver los fuegos artificiales de los pueblos en fiestas o en Nochevieja para escuchar el clamor desbordado por el recibimiento del Año Nuevo. Seguro que cuando todo esto pase haremos algo parecido

César Coca:

El día ha sido especial. A media tarde me han dado un ordenador para trabajar desde casa, así que pasadas las nueve y media de la noche he cogido mis cuadernos con las notas de temas y calendario para Territorios, unas carpetas con apuntes y documentación para preparar varios reportajes y entrevistas y unos cuantos libros para reseñas dominicales; lo he metido todo al coche y he dejado Pintor Losada quién sabe para cuánto tiempo. Al salir nos hemos despedido los últimos resistentes que quedábamos en la Redacción. Que nos veamos pronto y que nos veamos todos. Ya os contaré cómo es eso de trabajar en casa.

Artículo del Diario de cuarentena publicado por los alumnos del Máster de Periodismo 2019-2020 y sus profesores de Producción Informativa.

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