El economista Daniel Lacalle alerta en Bilbao acerca de nuevos ciclos negativos en el futuro y aboga por reformular la financiación autonómica

Aunque la mayoría de ellas no sean conocidas, en el último medio siglo ha habido más de 120 crisis financieras en todo el mundo; tres de ellas, este mismo año. La historia contemporánea sirve como referencia para vaticinar nuevos momentos de apuro en un horizonte cercano, aunque sus efectos son más impredecibles. “La cuestión no es adivinar la llegada de una crisis, sino saber qué hacer para navegarla y que no se convierta en sistémica”, expone el economista Daniel Lacalle, quien critica en ‘La gran trampa’, su último libro, las medidas puestas en marcha por los bancos centrales para estabilizar el sistema tras los últimos azotes del mercado.

A juicio de Lacalle, que ayer presentó su nueva obra en Bilbao ante los alumnos del Máster de Periodismo Multimedia de EL CORREO y la UPV/EHU, el mayor error que ha cometido la Unión Europea ante la última gran crisis económica ha sido tratar de detener sus efectos. “Un tsunami no se puede frenar cuando se nos acerca. Con las crisis pasa lo mismo. Lo peor que se puede hacer es intentar pararlas”, ejemplifica. Ante la seguridad de que en el futuro habrá nuevas coyunturas complicadas, cree que el primer paso consiste en no ignorar el riesgo y asegurarse de que existe un colchón suficiente para “navegar” ese maremoto.

El ensayista madrileño considera que la constante manipulación del precio del dinero por parte de los Gobiernos y sus respectivos bancos centrales ha acabado incentivando la proliferación de otras fórmulas sin control público. Lacalle lo ejemplifica con el auge del bitcóin, que registró el pasado lunes una revalorización del 25 % en su estreno en la negociación de contratos futuros del Mercado de Opciones de Chicago (CBOE). No obstante, recuerda que “en la historia ha habido millones de monedas no respaldadas por un Gobierno”, aunque con menos éxito. “Ahora es gracioso que los bancos centrales que nunca han predicho una burbuja digan que el bitcóin lo es; y los fondos de inversión que han creado todas las burbujas, también. ¿Es porque ahora son más listos o porque ven que pierden negocio?”, plantea.

El mediático economista, en cambio, no cree que el petro, la nueva criptomoneda anunciada por el régimen venezolano, vaya a paliar el colapso del país sudamericano. “Dice Maduro que por fin van a tener una moneda con garantías. ¿Entonces el bolívar no lo es? Esto es una cuestión de credibilidad y no puedes creer a quien ni siquiera te garantiza la propiedad privada o la sanidad”, apunta. En su opinión, la solución consiste en “dolarizar la economía”, para lo cual pone como referencia la transición que hizo Ecuador desde el sucre hasta la moneda estadounidense.
Precisamente la posibilidad de utilizar una divisa sobre la que no tendría control es una de las mayores incertidumbres que el economista contempla en una hipotética Cataluña independiente. Preguntado acerca de la posibilidad de que se creara una moneda propia, admite que sí hay una infraestructura suficiente para hacerlo, pero advierte: “¡Que lo hagan, que la creen! Veremos quién quiere pagar en ‘pujoles’ o en ‘puigdemonts’”.

Financiación autonómica

Al mismo tiempo que Cataluña decide su futuro en las elecciones de este jueves, otro debate de corte territorial se está expandiendo en el resto de España: el del sistema de financiación autonómica. La reciente aprobación de las leyes del Concierto Económico y el Cupo vasco ha provocado un torrente de críticas por parte de varias regiones, que demandan una reforma urgente. En opinión de Lacalle, es imprescindible un cambio porque el vigente es “un modelo de incentivos perversos”. El experto recela así del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) al que pueden acceder las comunidades del régimen fiscal común. “Soy mal gestor, subo los impuestos y gasto más de lo que tengo. ¡Y encima pido más dinero a los demás! Hay que tener cara”, dice.

En la misma línea, desdeña las críticas al sistema fiscal especial de País Vasco y Navarra, y descarta que ello constituya un privilegio frente a otras comunidades. De hecho, propone que la fórmula del Cupo se aplique a todas ellas: “Si un alumno tiene un ordenador mejor que el resto de sus compañeros, ¿él tiene un privilegio o los demás un impedimento? En vez de quitarle el ordenador, lo que hay que perseguir es que los demás puedan acceder a esa misma herramienta”.

Esta noticia ha sido publicada por el alumno Xabier Garmendia Arenaza, como parte de los ejercicios del Máster de periodismo 2017-2018

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