Diario de cuarentena: Jueves 16 de abril de 2020

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Pablo Ariza:

En estos días en los que la motivación va y viene sin un motivo aparente, uno deambula buscando recursos de los que poder tirar en caso de necesidad. El objetivo es conseguir un pequeño chute de adrenalina en esas jornadas en las que solo te apetece decir: «Ya hemos aplaudido una vez más». Una de mis fuentes de energía son las películas relacionadas con el periodismo. Normalmente ambientadas en una época que a mi generación no le ha tocado vivir. Redacciones llenas, teléfonos sonando por todas las esquinas, gente corriendo de un lado a otro, nervios antes de mandar el periódico a rotativas y el enérgico sonido de las máquinas de escribir. Ya saben, adaptarse a los tiempos. Aunque vamos un poco tarde, los formatos evolucionan y yo siento que no aprendo lo suficientemente rápido. Como suele decir un amigo mío: «Me encantaría ser humanista para saber de todo». Y a mí, claro. No quiero olvidarme, la película ha sido ‘The Post’, sobre los Archivos del Pentágono. Era la tercera vez que la veía, pero mientras siga dudando de si al final el ‘Washington Post’ se atreve a publicar la historia o no, la seguiré viendo. Como en anteriores ocasiones, se admiten recomendaciones.

Karen Pinto:

Estoy feliz. Sí, no todas las noticias van a ser malas. Nos han escrito, a mis tres colegas y a mí, de la revista académica ‘Catalan Journal of Communication’, para informarnos que se han hecho los últimos ajustes editoriales y que, en menos de un mes, se publicará nuestro artículo de investigación sobre el concepto de la interactividad entre periodistas que trabajan en Colombia, Ecuador y Perú. Para nosotros es una gran noticia por el esfuerzo en tiempo y dedicación que nos llevó ese trabajo, y, sobre todo, nos alegra que ese esfuerzo sea reconocido por una prestigiosa revista. Ochos meses hemos esperado para la aceptación final del artículo y en un mes más sale a la luz. Mi tercer artículo de investigación en inglés.

Cirilo Dávila:

«La situación es de tensión permanente, con la imposibilidad de hacer un triaje correcto de los pacientes. Desbordamiento de la clínica por el volumen de pacientes, falta de higiene y de espacio». Así me describen en SMH la situación de las 4.500 personas confinadas en Chios, en Grecia. Un equipo médico de esta ONG, con siete personas, presta atención primaria en este campo de refugiados.

Que ellos sepan, no ha habido ningún fallecido por Covid-19. La situación de precariedad y abandono no es nueva. De hecho, no ha mejorado en cinco años sin horizonte previsible de cambio. «Se mantendrá como está, estirándola indefinidamente», me comentan desde Chios.

Mientras tanto, el buque ‘Aita Mari’ sigue fondeado en alta mar. Italia y Malta les niegan la autorización para desembarcar a los 40 migrantes rescatados hace unos días. Solo han dejado abandonar el barco a una familia de tres miembros, que han sido trasladados al puerto italiano de Lampedusa. ¿Hay alguna previsión?, pregunto, aun intuyendo la respuesta. «Depende de la voluntad política, así que solo nos queda ser pesados y tratar de sacar los colores a esta gente, que no es fácil», lamenta desde Bilbao el presidente de SMH, Iñigo Mijangos.

La crisis del coronavirus lo eclipsa todo. Es así por la dimensión de la pandemia. Se cuentan por millares las vidas segadas y los proyectos personales truncados, pero es igualmente cierto que, como decía hace unos días, ha desaparecido de los focos informativos una realidad que sigue estando ahí, aunque ahora parezca encapsulada. ‘Eppur si muove’ (‘Y, sin embargo, se mueve’), como tuvo que abjurar Galileo delante de la Santa Inquisición. Vivimos un tiempo de renuncias, cuando no de silencios.

Berta Pontes:

Valladolid. He de reconocer que el día de hoy ha sido muy productivo. No porque haya hecho algo relacionado con el Máster o de escribir, sino porque he estado haciendo mascarillas con mi madre. Le ha surgido la idea de, con todas las telas que tiene, hacerlas para cuando tengamos que salir a la calle. El material es impermeable y ella lo hace de doble capa y con hueco para poner una gasa. Triple eficacia. Le están quedando muy bonitas y originales. Flores, puntitos, cuadraditos pequeños… creo que vamos a enviar alguna a familiares mayores.

Pienso en mi abuela, que sigue en Bilbao y hacemos videollamada. Es muy gracioso verla a través de una pantalla y cómo es ella la que inicia la llamada. Espero poder volver pronto porque eso significará que retomo mi vida normal.

Gorka Seco:

Alemania se está preparando para dar el próximo lunes un primer pasito hacia la normalidad. Evidentemente muchas de las restricciones hacia la población se mantienen, pero van a comenzar a abrir comercios de hasta 800 metros cuadrados, peluquerías, talleres de automóviles, librerías…

Tengo serias dudas de que sea un momento adecuado para hacerlo, aunque allí el virus no ha alcanzado la magnitud que ha logrado en España. Pero sí creo que puede ser un buen espejo donde mirarnos y analizar como lo están haciendo los alemanes, para aprender de cara a nuestra vuelta a la normalidad.

Ana Gil:

Creo que ha sido mi mejor día de cuarentena. Me he levantado motivada y con ánimo. Algo que brillaba por su ausencia en los últimos días. Tal era mi energía que me he atrevido a hacer deporte. Digamos que nunca he sido muy fanática. Además, odio los espacios cerrados para hacer ejercicio. Si disfruto de ir a correr por la ría es por la ciudad, el fresquito y la música. Pero sudar por sudar, no. Nunca he sido constante y tener la cama al lado cuando estoy a punto de desfallecer tampoco ayuda. Me he estrenado en el deporte matinal y ha sido un éxito. Gracias por la recomendación, María. Hasta ahora había probado los ejercicios de Patry Jordan. La persona más famosa en tiempos de confinamiento. Será la más conocida del mundillo, pero ver cómo alguien habla con voz angelical y ni pestañea mientras me estoy muriendo no ayuda. Hoy ha sido diferente, el cuerpo ha hecho su trabajo y ha surtido efecto. Mi estado de ánimo ha subido como la espuma. Como la de la cerveza que me he tomado a media tarde con mis amigas por Skype. Ha sido un día redondo.

Pablo Sáenz:

Dan las 7.45 horas. Suena mi despertador insistente y arrogante. Termino por salir de la cama con tal de hacerle callar. Aún con los ojos pegados preparo café en mi cafetera italiana, agrego el azúcar, le doy vueltas al estilo francés, espolvoreo unas motas de canela y lo sirvo lenta y cuidadosamente en la taza. Me preparo dos tostadas de pan de maíz. La tosta cruje mientras unto mantequilla que se disuelve en la superficie ennegrecida. Preparo masa de crepes, según la receta francesa, y la diluyo sobre la sartén. Los crepes se fríen morosamente, los relleno de mermelada y he aquí mi desayuno.

Con las zapatillas puestas y las monedas justas salgo de la madriguera. Alcanzo a ver un par de señores junto al kiosko de La Casilla guardando el periódico bajo el brazo. Cruzo la plaza pensando en los kioskos. Cuánto mundo albergan en tan reducido espacio. Una pena que estén desapareciendo. El primer periódico de ‘El Diario Vasco’ de hoy es para mí. Con EL CORREO ya se me han adelantado. «Egun on, txiki», me saluda la kioskera. Comienza un día más.

Franklyn Amaya:

Siento que a estas alturas ya he asimilado de mejor manera los días de confinamiento. Al principio la parte mental me provocaba sentirme cargado, por la incertidumbre de no saber en qué momento iba a terminar esto, y no es que ahora mismo se tenga una fecha exacta de cuándo volveremos a la normalidad. Pero como todo en la vida es un asunto de acostumbrarse a las circunstancias y, buscarles el lado positivo a las dificultades que se nos ponen en frente. Hoy justamente empecé a buscar ese lado positivo, comenzando con una sesión de ejercicios durante media hora, que no es la gran cosa, pero como me ha servido para relajarme durante el día creo que ha sido la mejor medicina que pude encontrar para afrontar este encierro. Por su puesto que lo seguiré haciendo, ya que es una rutina de ejercicios que dura 21 días.

Laura Tambo:

Ayer encontraban a un hombre de 48 años sin vida en el albergue temporal que han instalado en el Bilbao Arena de Miribilla. Una de mis mejores amigas, cuyo nombre no diré para mantener su anonimato, trabaja desde el primer día de apertura en el recinto y lo conocía. Apenas unas horas antes habían estado charlando largo y tendido acerca de la dura vida que él había conocido y las razones que le habían llevado hasta el punto en el que se encontraba. Por respeto a su intimidad no revelaré cuales fueron, pero os aseguro que a más de uno se le encogería el corazón. En pocas ocasiones he visto mencionar en los medios de comunicación a los profesionales que en estos momentos trabajan con gente sin hogar y las dificultades con la que se encuentran cada día desde que se decretó el estado de alarma. Con esto no quiero menospreciar, ni mucho menos, al resto de trabajadores que cada día están en primera línea y de alguna manera exponen sus vidas. Pero desde aquí, quiero agradecer a todo los trabajadores sociales que están lidiando con otras caras de esta batalla que poco se conocen. ¡Vosotros también sois héroes!

Luis Ramírez:

Hace rato dejé de contar cuántos días llevamos o cuántos faltan. No me hace bien estar en esas, creo que a lo largo de este diario ha quedado en evidencia. Pero se habrán dado cuenta de que hoy se cumple un mes desde que comenzamos a llenar estas páginas intangibles con nuestros pensamientos durante la cuarentena. Este ejercicio que se siente temporal y eterno al mismo tiempo. Que ha supuesto un cajón donde podemos gritarle a la zozobra (otra vez esa palabra). La ventana abierta que deja escapar a las emociones. Unos días mejores que otros, como nuestro estado de ánimo. Aquí quedará parte de nuestras memorias de la pandemia. Seguiremos escribiendo, quién sabe hasta cuándo.

Iván Benito:

Me ha llamado la atención que mi compañera Alba se refiera a Suances como un pueblo pequeño. Que no me lo tenga en cuenta. He estado un par de veces en la playa de ese municipio y a mí me parece grande. En mi pueblo viven 50 personas, ¡qué iba a decir yo! Pero es que llevo observando durante años como la sociedad asume la existencia de ciudades habitadas por millones de habitantes. De cabeza al caos. Mientras, los pueblos cada vez más vacíos y Suances se queda pequeño. La tendencia ya no es solo que estos desaparezcan, sino que otras ciudades sigan el mismo camino. Una tragedia.

Irene Echazarreta:

Logroño. Hoy parecía que iba a ser un día cualquiera, pero me equivocaba. Y es que ya sabéis que para todo esto hay un dicho: ‘las apariencias engañan’. Estaba tan tranquila trabajando en mi rinconcito hasta que un pequeño zumbido del reloj me devolvió a la realidad. Era un whatsApp de Ana, amiga y vecina de la infancia. Sin apenas darme tiempo a ver el contenido del mensaje, se me pasó por la cabeza que quizás querría preguntarme qué tal llevo este periodo de confinamiento, pues ella pasa estos días en el piso que tiene alquilado con unas compañeras de la carrera en Zaragoza. Desbloqueo el móvil y veo que su mensaje aguarda una sorpresa: «Sal a la terraza». Dios mío. No puedo ser, pienso. Tiene que ser una broma. Salgo al balcón y veo que no hay nadie. Vuelvo a mi habitación, le contesto que, por favor, no siga con la broma y me hace volver a salir a la terraza. Ahí ya es cuando por fin la veo. Ha sido lo más cercano que he tenido a alguien conocido y querido en carne y hueso, pues todas las conversaciones siempre han tenido lugar mediante una pantalla. Poder verla, saber que está bien y tenerla tan cerquita me ha alegrado y, a la vez, emocionado. ¡Qué ilusión!

Mikel Huerta:

Santurtzi. Otro día más sin novedades más que las causadas por el Covid-19. Hoy ha tocado día de fútbol. Desde por la mañana el WhatsApp ha echado chispas debido a las medidas que el señor Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, ha comunicado de cara a una posibilidad muy real de que LaLiga no se pueda finalizar. Aunque soy de los que no les gusta hablar de una suspensión de las competiciones, está bien tener conocimiento del ‘qué pasaría si’. Además saber que si no se juega el Athletic tiene plaza garantizada en Europa el año que viene, consuela. No hay mal que por bien no venga. Y bueno, si en el fútbol profesional la posibilidad de suspensión es real, en el fútbol amateur es inminente. Según mis fuentes, la Federación Vizcaína anunciará en unos días la suspensión de Tercera División hacia abajo, aunque todavía tienen muy serias dudas en los criterios que tendrán en cuenta para determinar las condiciones. Así que eso, ya casi confirmado que este maldito virus ha podido con otra cosa más de mis rutinas a muy largo plazo.

Fernando González:

Hoy he dedicado gran parte de mi tarde a analizar las conferencias de prensa del presidente de México. Es un ejercicio interesante, pero que tiene una gran dificultad. López Obrador habla todas las mañanas, los días entre semana, a las 7 am. La duración promedio es de una hora y cuarto. Lo interesante de este ejercicio es observar la actividad del periodismo en estas charlas.

En México se ha criticado que en estas comparecencias hay periodistas ‘chayoteros’, periodistas que están pagados por el poder. Y siendo sincero, sí los hay. Como ejercicio, es interesante ver que cuatro o cinco periodistas que preguntan de forma constante durante distintos días y en los cuestionamientos que realizan siempre va incluido un guiño a favor del presidente.
Si quieres ver a ciertos periodistas venderse al poder, puedes ver una de estas ruedas de prensa. Les recomiendo que vean alguna de estas reuniones. Eso sí, les advierto que son aburridas, cansinas y muy lentas. A López Obrador, le cuesta ser claro y conciso, además de que cada respuesta a un cuestionamiento puede durar varios minutos y no responder a la pregunta. Los buenos periodistas que asisten a estas reuniones en ocasiones se quedan sin hacer una pregunta por dar prioridad a los ‘chayoteros’.

Oihane Irazu:

Hoy ha sido un día intensito. La televisión de mi habitación de repente no funcionaba, y tras unos intentos de arreglar la conexión entre mi aitite y yo, hemos decidido llamar a Euskaltel. Total, que de 16 a 19 ha venido a casa un señor muy majo de la compañía telefónica para intentar arreglar la conexión, pero al no conseguirlo, mañana por la mañana vendrá a taladrar la pared para intentar que me funcione la tele. Si esto hubiera ocurrido en una rutina normal, pasaría desapercibido, pero en estas circunstancias, charlar con el técnico de Euskaltel ha sido algo novedoso.
La videollamada con Mikel es lo que me ha alegrado el día, como siempre. Y más tarde, dos horas de charla y risas con Javi, Karen y Laura para acabar bien este jueves. Y ahora a dormir, que mañana me toca escuchar un taladro a las 10 de la mañana –que ahora mismo, despertarme a las 9:30 le llamo madrugar–.

Alba Rodríguez:

Deusto. Siempre me han gustado los videojuegos. Desde que era una niña y jugaba con mi Gameboy Color (edición especial Pikachu que aún tengo en casa) me ha fascinado ese mundo virtual que con los años se ha convertido en otra forma más de arte. Sin embargo, hacía ya mucho tiempo que no me metía de lleno en uno. Mi compañera de piso Elena, por otra parte, nunca ha sido una consumidora habitual más allá de la partida ocasional al Minecraft. Ella estudia guion cinematográfico y una de sus clases online versa sobre narrativa en videojuegos.

Como sabe de mi fascinación por el tema me invitó a unirme a una de las sesiones e hice un montón de preguntas por el chat (aunque en su nombre claro). Al finalizar la charla decidimos que probaríamos algunos de los juegos que se habían mencionado. Han pasado dos días y ya hemos jugado a ‘Doki Doki Literature Club!’ y ‘Simulacra’, ambas experiencias interactivas de terror psicológico, que sé que es su género favorito de películas. Creo que la estoy enganchando. Mañana jugaremos a ‘Simulacra 2’, su primera secuela y el único de los tres al que no he jugado nunca. Deseadnos suerte.

Paula Soroeta:

Como ya dije en varios diarios, la incertidumbre es una de las cosas que peor llevo del confinamiento. Imagino que a todos nos pasará. El no saber qué va a pasar con el Máster es una de las situaciones que más me está preocupando. Por lo demás nada nuevo. Hoy he vuelto a coger la bici y hacer ejercicio. Estoy pensando en ir a ver a mi amoña, hace mucho tiempo que no la veo y la echo de menos, pero todavía no sé qué haré. Evidentemente si al final voy tomaré todas las medidas necesarias.

Javier Cuesta:

Bajar a por el pan es el mejor momento del día. El gusto de salir a la calle es inexplicable. Arreglarse, ponerse los zapatos, coger las llaves y la cartera, tonterías que me dan una alegría. Por lo demás la misma rutina. Aburre, qué os voy a contar. Tengo que comenzar un nuevo libro ya. Lo he ido dejando y, al final, llevo varias semanas sin leer. Ando algo perezoso, cosa que me viene genial para sobrellevar el confinamiento. Pero me aburro. Mucho. Crucemos los dedos para que no haya más prórrogas.

Pedro Ontoso:

Hoy tocaba aprovisionarse. A primera hora he conseguido unas mascarillas, que las he pagado como si fueran nécoras en Navidad. Es un dato que me ha reafirmado en la mala gestión de la crisis por parte de nuestros gobernantes, que tampoco están haciendo nada por contener el precio de los alimentos. Luego he visitado a Carmen, la del caserío, que me ha proporcionado patatas, acelgas y puerros. Otra parada en el hiper, sobre todo, para comprar pescado. He vuelto a observar que las estanterías más vacías son las del alcohol (vino y cervezas), las del chocolate y las de los frutos secos. Parece que necesitamos premios para superar el confinamiento. Luego he cogido el pan y los periódicos. Entre pitos y flautas, casi tres horas.

De vuelta a casa he comprobado que ya están saliendo las flores de las aloe vera. Suben hasta medio metro y acaban en unos racimos como de farolillos alargados color naranja. Me gusta porque pronto aparecerán unos pajarillos, parecidos a los colibrís, que se bambolean sobre ellas para chupar el néctar. Es todo un espectáculo.

La tarde la dedico a seguir escribiendo sobre el Proceso de Burgos y la primera ETA, porque un amigo me ha pasado un testimonio muy interesante. Lo dejo después de los aplausos para contemplar un atardecer de infarto, que inmortalizo en mi móvil. Por la noche recupero la lectura de ‘Sodoma’, un libro de Frederic Martel sobre los escándalos sexuales en el Vaticano. Es interesante, pero detecto errores y muchas afirmaciones basadas en rumores y fuentes anónimas.La forma en que describe algunas situaciones y encuentros me despierta algunas sospechas. Pero pienso acabarlo.

César Coca:

Pasan los días y las semanas. Cada mañana tengo la sensación de que hemos vuelto a empezar el día de la marmota. Hace una semana larga, en una entrevista por videoconferencia con la escritora de ciencia ficción (y en los últimos años, de otros géneros) Elia Barceló, me decía que todo esto ya lo han imaginado de una manera o de otra novelistas y guionistas de cine. En el debate sobre si la realidad supera a la ficción o no, siempre me he colocado de parte de quienes piensan que la ficción ha diseñado casi todo lo que nos puede ocurrir. Un vaticinio: de esta no saldremos mejores. En medio año nos habremos olvidado y volveremos a vivir igual. Las costumbres no cambian nunca de la noche a la mañana.

Artículo del Diario de cuarentena publicado por los alumnos del Máster de Periodismo 2019-2020 y sus profesores de Producción Informativa.