Diario de cuarentena: Lunes 27 de abril de 2020

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Pablo Ariza:

En el noveno capítulo de ‘Relatos en tiempos de pandemia, el podcast’ tratamos la soledad de la muerte durante la pandemia. Desde el respeto que se merece, intentamos reflejar cómo el coronavirus ha cambiado nuestra forma de vivir, pero también la de morir y despedir a los seres queridos. Sobre los muertos que está causando la pandemia y el papel de los líderes ante esta crisis se pronunciaba el historiador estadounidense Timothy Snyder. Hablando sobre EE UU dijo: «Tuvimos tiempo de sobra para prepararnos. Podíamos habernos fijado en lo que se estaba haciendo en otros países, pero no lo hicimos, porque tenemos un líder que cree en la brujería y no en la ciencia». Snyder habló también de la importancia del periodismo local, por eso me recomendó la entrevista mi amigo Samuel, en una situación como la que estamos viviendo. Hay que seguir contando historias desde casa hasta que nos dejen volver a salir a hacer reporterismo. Con las botas puestas y la mochila cargada. El día acabó con una cita triple con Gregor Samsa y René Magritte.

Karen Pinto:

No suelo cocinar platillos muy elaborados. Pero hoy he hecho empanadas colombianas con la ayuda de mi hermana, mientras hablábamos por videollamada. Ha sido una experiencia bonita porque he sentido como si estuviera físicamente junto a mí. Nos hemos reído mucho porque, al final, las empanadas salieron deformes; pero de sabor nada mal, para ser mi primera vez. Más tarde me ha dado dolor de cabeza, acompañado por un impresionante dolor de varias partes del cuerpo, por el ejercicio que hice ayer con Irene, que, por cierto, lo pasé muy bien. Qué gracioso: ayer haciendo ejercicio y hoy comiendo empanadas. Si sigo así, no sé si me vaya a dar resultados nuestras rutinas de ejercicio.

Cirilo Dávila:

Doy por hecho que a estas alturas de la película estamos todos un poco aturdidos. La noción del tiempo y, a veces hasta del espacio, ha perdido el punto de apoyo que supone la normalidad. La pregunta ¿a qué día estamos hoy? ya la he escuchado varias veces en casa.

Hoy he vuelto a pensar en ello, intentando darle una vuelta a lo sucedido el pasado 23 de abril. Ese día, con motivo del Día del Libro, la periodista Ana Blanco entrevistó en TVE al escritor Javier Cercas. En la parte final, y preguntado sobre si este confinamiento dará pie a algún relato, Cercas respondió que aún es pronto para saberlo, pero no lo descartaba porque «los escritores, como los periodistas, somos animales carroñeros, que nos alimentamos de lo malo».

Me sorprendió no solo esa afirmación, sino que Blanco continuase con el guión de la entrevista, como un mecano, sin escuchar la respuesta ni pestañear.

En años de oficio, me he curtido en situaciones difíciles, no deseables, pero he disfrutado como nunca recogiendo historias de final feliz. Recuerdo con especial cariño el reencuentro de dos hermanos, tras cuarenta años de olvido. Terminamos en juicio porque la madrastra que les separó y maltrató vio en aquel trabajo una oportunidad de indemnización. Aún conservo la sentencia donde el juez no solo descartó compensación alguna, sino que aplaudió el reportaje.

En este gremio, como en el resto, la fauna es muy variada, pero si tuviera que buscar un mínimo común denominador diría que devolvemos al mundo lo que es del mundo, que no es precisamente la Arcadia feliz. Criticamos, pero no azotamos, y muchos menos practicamos la necrofilia.

Berta Pontes:

Valladolid. Días como este son los que me hacen pensar que el cuerpo no aprende. Nada destacable hasta que he decidido hacerme cargo de la cena. Totopos de harina de garbanzos. Todo en mi cabeza estaba ordenado. Había hecho el guacamole y el hummus. Los totopos estaban en el horno y, al sacarlos para cortarlos y darlos forma… ¡Otra vez! Me he abrasado el dedo pulgar derecho con la bandeja. El trapo no me ha protegido como esperaba y he notado un inmenso calor brotando de mi piel. Y digo otra vez porque es la tercera que me quemo los dedos al sacar algo del horno. La primera solo me privó de las huellas dactilares. Parece gracioso, pero no lo es porque no tengo materia de ladrona. Quince días después volvieron a aparecer. La segunda intenté evitar que mi madre cogiese la pesada bandeja y fui ‘a pelo’, sin trapo ni guante protector. Otra vez sin huellas y con ampollas sustituyéndolas. Y hoy, más de lo mismo. El horno y las motos son mi fuente de quemaduras. Quizá otro día cuente cómo me abrasé sin darme cuenta con un tubo de escape en verano. En fin… parece que el cuerpo (o la mente) no aprende.

Gorka Seco:

¿Cómo se recordará este confinamiento dentro de 20 o 30 años? Esta es una de las muchas preguntas que me planteo durante estos días. Y es que creo que el paso del tiempo se está relativizando mucho, hasta el punto de que, sin calendarios de por medio, no sabría a ciencia exacta cuánto tiempo llevo confinado.

La verdad es que me cuesta imaginar cómo será el momento en el que un padre o una madre tenga que responderle a su hijo la siguiente pregunta: ¿Y qué hacíais en casa todo el día? Qué compleja respuesta, y aún más 15 o 20 años después. «Pues… de todo, hijo». Esa podría ser la posible respuesta, y no creo que esos padres estén muy desencaminados.

Ana Gil:

Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. A veces somos unos egoístas. Ayer todo el mundo se quejó de los compartimientos irresponsables de los padres al salir con los niños. Yo incluida. Me repateó ver cómo todo se puede ir al garate por cuatro inconscientes. La mayoría fueron responsables, lo sé. Desde mi ventana vi cómo se respetaban las distancias y las normas. Pero lo que me cabrea es la hipocresía. He visto cómo los que se quejaban de los comportamientos ajenos son los mismos que se han saltado el confinamiento. Varias personas de mi círculo han pensado en incumplirlo. Algunos incluso lo han llegado a hacer. Otros maquinan su próximo plan para falsear las normas en el caso de que salgamos a hacer deporte el 2 de mayo. Para cosas tan imprescindibles como ver a su pareja. Nótese la ironía. Como si a alguien le importase. Cómo se puede ser tan egoísta para anteponer tus caprichos a la salud de todos. Queda claro que la responsabilidad individual brilla por su ausencia. Por si alguien todavía no se ha enterado: estamos en plena pandemia. De verdad, no lo entiendo.

Pablo Sáenz:

Dar cosas por sentadas elude la posibilidad de que sucedan imprevistos. Este es el caso. La actual crisis ha tirado por la borda todos nuestros planes de verano. En mi caso, tenía medio organizado un viaje por Irlanda del Norte como mochilero durante la segunda quincena de junio (antes de dar comienzo al periodo de prácticas del Máster). Todo se disipó cuando llegó el dichoso virus. Ahora ni mochila, ni Belfast, ni Derry, ni nada que se hubiera planeado. No me lamento. Siempre he sido muy hedonista. Epicuro –que rechazó el dolor– sostenía que la felicidad consiste en disfrutar del ahora. Es decir, improvisar y, sin perder el tiempo, disfrutar de los placeres de la vida del momento. Aún más importante era para el filósofo dejar de lado la angustia de querer lo que no tenemos. Lamentarse y regocijarse en la pérdida o la insatisfacción no servirá de nada el día de mañana. Mi filosofía sigue firme: hay que mirar el lado bueno de las cosas. De nuevo, me remito al hedonismo: busca el placer y no el dolor. Carpe diem, solía decir Horacio.

Franklyn Amaya:

Parece que esta vez la primavera ha terminado de llegar. Lo digo por los árboles que se encuentran en la cuadra de la plaza Lauaxeta, pues las hojas al fin han terminado de cubrir sus ramas, algo que en un principio solo había pasado con el árbol que está justo enfrente de mi piso. El panorama ha cambiado por completo, ya que antes podía apreciar con claridad el Parque Europa, la carretera y algunos edificios. Ahora esa vista ha sido cubierta por un color verde claro.

Laura Tambo:

Empezamos nueva semana. La ¿sexta, séptima? de confinamiento. Ya he perdido esa cuenta, para empezar una nueva; restar los días que quedan hasta el 2 de mayo. Es decir, el próximo sábado. Mientras tanto, hundir la flota, pero versión online, se ha convertido en el nuevo descubrimiento de las hermanas Tambo. A veces me sorprende lo que nos puede llegar a entretener. Pero nosotras, contentas. Por otro lado, las dos seguimos con nuestros estudios online, y claro, a veces, eso da lugar a acontecimientos de los más inesperados. Como la monumental bronca que se ha montado hoy en medio de una clase virtual de mi hermana entre una alumna y su profesora. Los ánimos venían caldeados desde hace unos días y hoy ha llegado la explosión final. No es que me alegre del enfrentamiento entre ellas, pero un cuarto de hora de discusión acalorada da para una larga sobremesa de lo más entretenida. Y claro, los temas de actualidad, fuera del coronavirus, están de lo más valorados últimamente.

Luis Ramírez:

¿Cómo se le llamará al miedo de hacer planes a futuro? Y no hablo de proyectos grandes, sino de cosas a pequeño y medio plazo. Creo que es un sentimiento que vivimos todos últimamente. Como que no queremos llevarnos un golpe otra vez. También es curioso el sentimiento de culpa por las salidas que pospusimos sin ninguna justificación más allá de la pereza. Quién sabe hasta cuándo estaremos balanceándonos en este limbo. Yo, por mi parte, me estoy aburriendo de jugar a las escondidas con la confianza.

Iván Benito:

Afronto la semana con la esperanza de que sean los últimos días de hacer deporte en casa. Últimamente se está convirtiendo en una obligación más que en diversión. Como si me estuviera preparando para correr el Tour de Francia. Me siento más que preparado para salir a la calle y volver a disfrutar. Veremos qué pasa mañana. Sea cual sea la decisión, no va gustar o a unos o a otros. Porque España es un país que hace tiempo aprendió a mojarse. Ya nada nos parece indiferente y en tiempos de coronavirus no iba a ser menos. Que la enfermedad no acabe con la sensatez.

Irene Echazarreta:

Logroño. Continúan los intentos de que el Consejo Superior de Deportes nos haga caso. Hoy, la Real Federación Hípica Española ha vuelto a emitir un comunicado en el que solicita que la equitación se incorpore a las prácticas de deporte individual. No hay derecho en que no se haya obtenido ni una sola respuesta ni se haya considerado esta cuestión, pues este deporte necesita, cada vez más, la atención de los caballos por razones de salud. Llevan casi dos meses sin actividad y necesitan ser movidos por sus propios dueños. Además, como ya dije sobre estas líneas, es un deporte que se practica de manera individual. Si bien es cierto que el caballo y el jinete forman un binomio, en la realidad, no hay ningún tipo de contacto personal entre jinetes. Es imposible. No solo eso, sino que este deporte se realiza en instalaciones abiertas, más bien, en pistas, todas al aire libre. Y ya por último, es un deporte en el que se pueden cumplir todas las recomendaciones sanitarias, pues podemos llevar guantes, mascarillas, etc. Espero, por favor, y por el bien de los caballos, que se apele a la lógica y a la empatía sobre esta cuestión.

Mikel Huerta:

Santurtzi. 44 días y rutina establecida. Entre una cosa y otra, los días pasan rápido. Unos mejores, otros peores, pero eso sí, parece que ya va calando esa nueva vida hogareña que nos toca. No queda más remedio, ya que con las últimas noticias recibidas desde el Máster, se ve muy difícil un retorno a nuestra antigua rutina a corto plazo. Sin duda algo que baja mucho el ánimo.

Fernando González:

Hoy, siendo sincero, tengo poco que contarte. Gran parte del día la he dedicado a terminar los trabajos que tenía pendientes del Máster. Horas de redacción para terminar un perfil de un presidente.

Por la noche en el piso comenzamos a hacer un rompecabezas de 1.000 piezas, la verdad es que nunca he sido muy fan de estos. Pero ahora que hay tiempo, habrá que intentarlo.

Antes de dormir me encaminé a ver un ‘informe Robinson’. Reportajes íntimos de deportistas, que te acercan a los personajes y logras una empatía con los mismos. Fue el turno del gran Marcelo ‘Loco’ Bielsa ex entrenador de equipos como Newell’s Old Boys, Atlas, Athletic y Marsella. Además, técnico de selecciones como la argentina y la chilena. Marcelo es único y me quedo con la espina de verlo en un club más importante. Gracias a mi compañero Iván Benito por la recomendación.

Oihane Irazu:

Sigo contando los días para que llegue el 9 de mayo. Y esperando a mañana, que es el cumple de la mejor persona del universo, mi amama.
#12diasparaserlibres

Alba Rodríguez:

Deusto. Tengo amigas con mucho arte y hoy me lo han vuelto a demostrar. Por un lado está Inés, mi excompañera de piso del año pasado, que hace unos meses se inició en el mundo de la poesía y que ayer le ha escrito unos versos a sus ‘tres madres’: su madre, su hermana mayor y su tía. Un relato muy conmovedor. Luego está Elena, de quien ya he hablado bastante en este diario, que está haciendo ilustraciones a algunos de los poemas de Inés, lo que hace que cobren más vida de la que ya tenían, si es que es posible. Y por último está Nora, una mujer con vocación de psicóloga y de artista, que dibuja y escribe en sus ratos libres y que ayer nos compartió algunas de sus líneas sobre cómo echa de menos las cafeterías y las sensaciones que le brindaban en su día a día. Tengo suerte de haber coincidido con gente con tanto talento y aprendo de ellas cada día. Dejo por aquí sus instagrams por si queréis echarle un vistazo a lo que hacen. Creedme que no os arrepentiréis. Inés: @in.lisa.ka_ | Elena: @h.elen_grace | Nora: @norabetrov

Paula Soroeta:

Hoy hemos tenido una pequeña anécdota en mi calle. De repente estaba viendo la tele (‘Friends’, por supuesto) y hemos empezado a escuchar gritos. Era mi vecina, que le estaba diciendo de todo menos bonito a dos adultos que iban paseando con dos niños. Mi vecina decía que solo puede ir un adulto con los niños y el señor, decía que no.
Ah, y ya es un hecho, me he vuelto adicta a Tik Tok. Mi día de hoy ha consistido en buscar información para el perfil y en grabar vídeos en esta aplicación. Es un gran entretenimiento y por lo menos ha servido para distraerme un poco. La verdad es que cuando empiezas no puedes parar.

Javier Cuesta:

Hoy me he acordado de Oihane. Supongo que el hablar con ella todos los días tiene algo que ver, pero hoy ha sido por la lluvia. Al ver llover durante toda la tarde, he imaginado lo mucho que mi amiga me hubiera forzado a dar una vuelta a pesar del pésimo tiempo. Ella es así, ya pueden estar cayendo bombas en la plaza Moyua, que Oihane va a estar en Pozas 42 tomándose su caña. Motivo por el que la quiero tanto, aunque, en ciertos momentos, llegue a asustar. Que ella es capaz de plantarse en tu portal a esperar a que te despiertes de la siesta, en serio, no exagero. Al igual que tampoco lo hago cuando digo lo mucho que la echo de menos.

Pedro Ontoso:

La vida es una cadena de pequeñas satisfacciones, de minidosis de felicidad. Lo he vuelto a comprobar hoy en un paseo matinal para las compras urgentes. Jose y Miguel, mis carniceros, se habían puesto por su cuenta poco antes de la pandemia, pero su pequeño negocio se mantiene viento en popa. Hoy estaban encantados con su clientela fiel. Lo mismo que mi quiosquero, que vende periódicos y revistas, pero también chucherías y golosinas para los críos. El domingo lo petó con la salida de los niños a la calle. Por fin le vi con una sonrisa en la cara. También estaba abierta la librería de Ana, supongo que es porque también vende periódicos. Mi libro, por cierto, lo tenía en el escaparate. Abierta estaba también la copistería Kalko, donde hago fotocopias y compro cuadernos. Está pegada a la panadería, que se parece ahora al mostrador de un banco, salpicado de mamparas, pero las dependientas estaban contentas. Es como un pequeño zoco animado. Luego he visto que el chiringuito de la playa de Arrigunaga casi está terminado de montar, lo cual ha acrecentado mi optimismo. Pero mucho me temo que esta libertad vigilada ha venido para quedarse durante mucho tiempo. No me fío de algunos políticos, que están lanzando señales equivocadas.

César Coca:

A la altura del día 27 ya se puede confirmar que nos robaron el mes de abril. Que puestos a que me roben uno, tampoco me parece de los que su pérdida me cause más daño. Como dijo (cito de memoria, con todo lo que ello supone) el poeta Ángel González, la primavera tiene un prestigio inmerecido entre los amantes. Y entre los soñadores en general, añado yo.

Me he pasado el día haciendo consultas a todos los niveles y elaborando esquemas de plan A, plan B, plan C… También atendiendo a una lectora un poquito impertinente. Pero esto va en el sueldo. Otra cosa es que yo entienda poco y mal la divinización de los dirigentes políticos. Como suelen decir los teólogos, hemos olvidado a Dios y hemos puesto en su lugar a cosas y a personas que están lejos de merecer trono alguno. Muy lejos.

 

Artículo del Diario de cuarentena publicado por los alumnos del Máster de Periodismo 2019-2020 y sus profesores de Producción Informativa.

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