La crisis del coronavirus ha obrado un milagro: el de hacer que profesiones y oficios con poco prestigio social y menos glamour se hayan convertido en imprescindibles. Ahí están los agricultores, ganaderos, transportistas, agentes de las fuerzas de seguridad, empleados de supermercados y sanitarios.

Los celadores y auxiliares también han sido claves en la lucha contra el Covid-19 y el papel de los psicoterapeutas, psicólogos y farmacéuticos, ha sido igualmente muy importante en todo este proceso.

 

Personal sanitario

 

El personal sanitario ha sido el grupo más expuesto al Covid-19, por un contacto directo y continuo con pacientes contagiados por el virus.

Hasta el 31 de enero de este año, 5.398 sanitarios de Osakidetza se han contagiado,  desde que una internista del hospital de Txagorritxu de Vitoria fue el primer positivo confirmado a finales de febrero de 2020. 

“El covid nos ha ayudado a entender aún más la soledad y el sufrimiento ajeno. Los que estábamos en primera línea, éramos sus únicas visitas del día; ha sido un proceso duro y nos hemos tenido que adaptar muy rápido”, explica Lidia Sánchez, enfermera en el Hospital de Galdakao.

 

Supermercados

 

El día que se decretó el confinamiento domiciliario, los supermercados tuvieron que atender a una gran cantidad de clientes que llenaron los establecimientos con el fin de obtener los productos de limpieza y alimentación necesarios.

La compra media superó los 100 euros semanales a partir de octubre, la cifra más alta desde el fin del confinamiento, según los datos publicados por la consultora Kantar. Al margen de las mascarillas y geles hidroalcohólicos que produjeron un incremento del 195% en las parafarmacias de los supermercados, la fruta, la verdura, la carne y el pescado, fueron los productos más demandados. Los más perjudicados han sido los artículos de maquillaje, con una caída del 31%.

 

Agricultores y ganaderos

 

La crisis sanitaria ha demostrado la importancia que tiene para un país contar con un sector primario robusto. Durante el estado de emergencia, se ha dedicado a surtir alimentos en grandes cantidades, con la calidad y garantías sanitarias adecuadas, para dar servicio a una población confinada. Además, el sector ha mantenido el empleo directo y el indirecto en el resto de industrias pertenecientes a la cadena alimenticia; es el caso de los servicios de manipulación, envasado, distribución y transporte.

 

España produce más del 25% de las frutas y hortalizas de la Unión Europea; en el año 2019, se encontraba en el sexto puesto del ranking mundial. Cabe resaltar el valor de las exportaciones del sistema agroalimentario, en 2016 supuso el 18,4% del total; las frutas representaron 8.182 millones de euros y en el caso de las hortalizas y legumbres, 5.893 millones.

 

Cuerpos de seguridad

 

La crisis sanitaria también ha tenido un impacto importante en los cuerpos de seguridad, que junto a bomberos y otras unidades de rescate, han estado en primera línea atendiendo las emergencias derivadas de la pandemia, sin renunciar a las responsabilidades de mantenimiento de la seguridad pública.

 

Los cuerpos y fuerzas de seguridad se han convertido además en un grupo de alto riesgo. El contacto estrecho con la ciudadanía, la necesidad de alertar del peligro del virus y comprobar que la población cumple con las medidas sanitarias establecidas, les ha situado dentro del colectivo vulnerable.

 

Psicoterapeutas, psicólogos y psiquiatras

 

La pandemia ha demostrado la importancia de contar con personal sanitario, con el fin de atender a los pacientes de Covid-19, tanto dentro del hospital como fuera de él. El apoyo psicológico es fundamental, no solo para el personal sanitario, los cuerpos y fuerzas de seguridad y el resto de trabajadores que se encuentran directamente expuestos al virus.

También es necesario contar con este apoyo el resto de la ciudadanía que ha sufrido la angustia por la posibilidad de contagio y por los confinamientos y cierres perimetrales.

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